MISIÓN A BERUTI 2009

      “LLévame donde los hombre necesiten tu Palabra, necesiten mis ganas de vivir…” sonaba cada vez con más fuerza en el micro de línea que nos llevaba hasta Beruti. Esta era la señal que nos estábamos acercando al pueblo al que Dios nos había invitado a visitar una vez más este año. Pero no voy a empezar por el final, les comparto la historia desde el principio.
      Al comienzo del año lectivo lanzamos nuevamente la invitación para todos los chicos del Polimodal del Instituto San José Obrero para participar de la Misión 2009. El destino: Beruti, un pequeño pueblo de la Diócesis de 9 de Julio, a unos 460 km de distancia.
      La respuesta no se hizo esperar y nos encontramos por primera vez un total de 50 chicos aproximadamente, entre los que se encontraban algunos de los que ya habían participado de la misión del año anterior. Pronto empezaron a armarse las comisiones de trabajo y a proyectarse los distintos eventos que nos permitieran recaudar fondos para costear el viaje y parte de la comida.
      Llegaría la primera convivencia del grupo, que nos sirve como un buen momento para compartir y fortalecer los vínculos del grupo y evaluar la marcha de lo realizado hasta el momento. Llegaría también el momento de un Retiro Espiritual, en donde se propone el lema de la misión ”LA DISTANCIA Y EL ENCUENTRO COMPARTIENDO EL CORAZÓN” .
      La llegada a Beruti como les contaba al principio fue muy ruidosa las canciones nos invitaban a tomar fuerza y empezar esta experiencia con felicidad. Las caras de nuestros chicos lo decían todo, algunos miraban con la alegría de volver a encontrar caras conocidas, otros con la incertidumbre de no saber con que se encontrarían; nervios, ilusión, ansiedad y todos los sentimientos que pueda expresar un corazón que fue llamado por Dios a entregarse a los otros y está empezando a descubrir que se está haciendo realidad en ese momento.
      El primer día era de recorrida y presentación, aunque en el pueblo ya todos sabían de nuestra llegada, no es común que un micro de doble piso entre hasta la plaza de este pueblito de no más de 800 habitantes.
      La respuesta no se hizo esperar y esa misma tarde la Iglesia estaba llena de chicos, jóvenes y adultos que vinieron a participar de la Misa de inicio celebrada por el Obispo Monseñor Martín de Elizalde OSB. que estaba cerrando su visita pastoral.
      En los días siguientes la actividad se fue haciendo más y más intensa.
      La visita cotidiana al asilo de ancianos, con la infaltable presencia de Don Miguel, que sentado en la puerta, siempre nos recibía con una sonrisa y algún chiste que ayudaba a romper el hielo y una vez adentro los abuelos esperaban con gran felicidad la llegada de nuestros chicos que fueran a compartir un ratito con ellos.
      También tuvimos la oportunidad de visitar a los más pequeños, en el jardín de infantes. Jugando con masas, pinturitas y papel. El momento fue inigualable porque todos volvimos a ser niños.
       En la primaria, con casi 120 chicos, nos esperaban un par de tardes de encuentro y alegría con cine debate y juegos junto a los ricos mates de las maestras, bajo los árboles del patio.
      Con la escuela agro técnica compartimos la bendición del campo grande, una obra de teatro para el debate, celebramos una misa con todos los alumnos y docentes terminando con la bendición de la capilla donde toda la comunidad podrá ir a hacer sus oraciones frente al Señor que se conservan en un hermoso Sagrario. Gracias Guillermo Casanova por brindarnos todo lo que nos hiciera falta.
      Cómo no recordar la visita a la Escuelita rural de Estancia Maya, donde compartimos una hermosa tarde con los 10 alumnos y algunos vecinos que enterados de la venida de los misioneros, se acercaron. Muchas gracias Marcela (directora-maestra-maestranza y todo cuanto haga falta para que esos chicos reciban una educación digna).
      Cada día era un cierre interminable luego de la misa: las reuniones de jóvenes y niños encontraban temas que hacía infinita su charla. Dando un cierre especial: el día sábado con el fogón de los jóvenes, se compartieron danzas, juegos y dramatizaciones.
      Y luego de tanto trabajo y esfuerzo llegó el final: el día lunes feriado y a las 7 de la mañana nos partimos y en la puerta, un grupo grande de chicos, nos espera para despedirnos. Fue una gran sorpresa y alegría a la vez.
      No queremos dejar de recordar a las amigas de la parroquia que nos acompañaron, nos ayudaron con la comida del grupo y nos atendieron en todas las necesidades que surgieran.
       El Padre Juan Carlos, infaltable, con su buen humor y predisposición nos acompañó en todo momento y como siempre, logró un acercamiento increíble a los lugareños y un apoyo a los chicos, que siempre es muy importante.
      Dios nos regaló una nueva oportunidad este año de trabajar por la construcción del Reino en Beruti. El año que viene será un nuevo lugar, nueva gente, nuevos hermanos.

      ¡Beruti gracias por recibirnos! ¡Hasta Pronto!

   Sergio Macchia - Coordinador de Catequesis

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