Hola a todos:

     Quería compartir con ustedes la alegría de lo vivido en Beruti, una ciudad de 800 habitantes a 460 kilómetros de Buenos Aires, por la ruta 5, pasando por Luján. Fuimos con 19 chicos del Colegio San José Obrero, Néstor el director; Sergio el coordinador de catequesis, Cristina y Ana, profesoras, Zulma preceptora. También gente de la parroquia: Elena, Ana, Martita, Mary, Teresa, la hermana Mónica, religiosa Agustina Recoleta Misionera y yo como párroco y capellán del colegio.
     Estuvimos una semana que pareció un mes, por la intensidad de lo compartido. La recepción que tuvimos de la gente del pueblo fue sencillamente maravillosa. Nos sorprendió la confianza brindada aún sin conocernos; encontrar las bicicletas en la calle sin cadenas ni candados que quedaban y al volver estaban en el mismo lugar. Alguien dijo: "no podrías llevarte una que no es tuya porque no la podés usar. Todos saben que esa es de tal o cual".
     La misión era una experiencia enfocada a los chicos que salieron de a dos a visitar las casas, el hogar de ancianos, donde había doce abuelos. Un jardín de infantes en el que jugaron con los niños disfrazados de payasos. También fueron a un colegio primario en el cual realizaron diversas actividades. En la escuela secundaria agraria que depende de la parroquia, hicieron dinámicas, rondas de charlas, un partido de fútbol (Beruti ganó 9 a 2 a San José). Hubo un fogón con los jóvenes del pueblo, una obra de teatro en el cine, al que vinieron chicos, jóvenes y adultos. Visitamos una escuela rural con doce chicos de primero a sexto grado, con una maestra, que también es directora, secretaria, hace la limpieza y hasta es un poco mamá de los niños.
     Tuvimos misa en una capilla contigua con la participación de muchos peones y sus familias y bautizamos a dos niños. El día sábado, fiesta de todos los santos de la Iglesia, realizamos una procesión desde una ermita de la virgen de Schöenstat hasta la parroquia. El domingo 2, día de los difuntos, celebramos la misa en el cementerio; fue la primera vez que celebro en un cementerio, y fue en un clima de alegría, raro para la costumbre, además de que había un sol maravilloso.
     Compartimos muchos momentos de oración entre los misioneros junto a Jesús, que nos llenaron de paz. El domingo por la tarde hicimos la clausura de la misión entre alegría y lágrimas de la gente del pueblo y nosotros, con el pedido que de volvamos pronto. Tuvimos la visita del párroco, padre Daniel, nombrado hace tres meses, con el que compartimos su visión del pueblo y sus necesidades espirituales.
     Con la promesa de volver el próximo año y el siguiente, pusimos fin a esta experiencia de amor y servicio, de compañerismo entre chicos y grandes, de ganas de hacer cosas por los demás, y sobre todo de llevar al Buena Noticia de Jesús: "Los amo y les propongo una vida feliz en el amor". Nos cansamos un montón, dormimos poco, nos reímos mucho y trajimos el corazón lleno de felicidad.
     Por mi parte, les hago una invitación: Anímense a anunciar a Jesús, y verán cómo se llenan sus corazones de felicidad, y encuentran mucha gente con ganas de ser feliz y en quienes se puede confiar.

   Padre Juan Carlos Casado

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Parroquia San José Obrero - Caseros - Buenos Aires - Argentina
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